La forma en la que te relacionas contigo
cambia la forma en la que te relacionas con todo.
Con tus decisiones. Con tus relaciones.
Con la mujer que eres. Y también con la madre que eres.
Acompaño a mujeres, especialmente madres, que sienten que entre responsabilidades,
expectativas y todo lo que se esperaba de ellas, en algún momento dejaron de escucharse.
No necesitas convertirte en otra mujer.
Quizá necesitas volver a encontrarte.
Y mientras intentas hacerlo bien,
puede que hayas ido dejando una pregunta para después:
¿Y yo, cómo estoy?
No para añadir otra exigencia a tu lista.
Sino para empezar a distinguir cuánto de la mujer que eres hoy nace realmente de ti…
y cuánto has construido intentando responder a expectativas, creencias y formas de vivir que aprendiste sin cuestionarlas.
Quizá no se trata de aprender a llegar a todo.
Quizá se trata de descubrir a qué quieres llegar tú.
Nuestros hijos no solo aprenden de aquello que les decimos. También aprenden de cómo nos ven vivir. De cómo nos hablamos. De los límites que ponemos.
De cómo atravesamos nuestros errores. De cómo sostenemos nuestras emociones y las suyas. De aquello que permitimos.
"Para mí, trabajar la maternidad empieza mucho antes de preguntarnos: ¿Cómo educo a mi hijo?
Empieza preguntándonos: ¿Desde dónde estoy viviendo yo?"
No creo en la madre perfecta. Creo en una madre que se conoce. Que se cuestiona. Que aprende. Que se equivoca. Que repara.
Porque educar desde la coherencia empieza por una misma.
Soy coach de inteligencia emocional y experta en psicología positiva. Pero mi manera de acompañar no nace únicamente de lo que he estudiado.
Nace también de lo que he vivido. He tenido que reinventarme más de una vez. He sido trabajadora, emprendedora, madre, mujer que ha tenido que comenzar de nuevo y mujer que también ha necesitado preguntarse quién era cuando algunas de las certezas que tenía dejaron de servirle.
Yo no llegué al crecimiento personal pensando que algún día me dedicaría profesionalmente a acompañar a otras mujeres. Empecé estudiando para mí. Buscando comprenderme. Buscando herramientas.
Y con el tiempo otras mujeres comenzaron a acercarse y a confiarme sus propias historias. Ahí entendí que todo aquello que había aprendido, estudiado y vivido podía convertirse también en una forma de acompañar.
Hoy uno inteligencia emocional, psicología positiva, herramientas y vida real.
No para decirte cómo tienes que vivir.
Sino para ayudarte a escucharte lo suficiente como para descubrir cómo quieres vivir tú.
Y no todas necesitamos lo mismo para empezar.
Un espacio entre tú y yo para mirar aquello que hoy necesitas transformar.
No parto de decirte lo que tienes que hacer. Partimos de ti. De tu momento. De lo que estás sintiendo. De aquello que se está repitiendo. De las creencias que quizá llevan demasiado tiempo decidiendo por ti.
Son procesos personalizados de acompañamiento que parten de un mínimo de un mes y se adaptan al momento y las necesidades de cada mujer.
Podemos trabajar emociones, límites, relaciones, cambios vitales, maternidad, identidad, decisiones o esa sensación difícil de explicar de saber que algo dentro de ti necesita cambiar.
Para esos momentos en los que quizá no necesitas iniciar un proceso, pero sí parar y mirar algo concreto.
Una decisión. Una situación que se repite. Una conversación pendiente. Una emoción que necesitas comprender.
Es un encuentro individual centrado en aquello que necesitas trabajar, sin convertir el reloj en el protagonista de la sesión.
Antes de intentar ser la madre que crees que deberías ser, necesitas descubrir qué mujer quieres ser.
Habitar en ti es un espacio de crecimiento personal y acompañamiento grupal para mujeres y madres que quieren conocerse, cuestionar expectativas, revisar creencias y aprender a vivir con mayor coherencia emocional.
Un lugar para hablar también de la maternidad que existe detrás de las fotografías bonitas. De las contradicciones. Del cansancio. De la culpa. De las expectativas.
Habitar en ti combina contenidos en vídeo, herramientas de crecimiento personal y acompañamiento grupal.
Encontrarnos con otras mujeres. Escucharnos. Compartir sin sentirnos juzgadas. Aprender unas de otras. Sentir que no somos las únicas atravesando determinadas preguntas.
Porque crecer es personal.
Pero no siempre tiene que ser solitario.
No necesitas tener todas las respuestas. Ni saber exactamente qué necesitas cambiar.
A veces el primer paso es simplemente reconocer: "Necesito volver a escucharme."
Si estás en ese momento, podemos empezar desde ahí.